Mi Caramelo Alivia

Los hikikomoris latinoamericanos

Publicado en Salud General por lourdeslou en Octubre 31, 2008

Los hikikomoris latinoamericanos

Noelia Antonelli
BBC Mundo

Videojuegos

Los hikikomoris pasan más de 8 horas diarias jugando a los videojuegos

En Japón es un fenómeno conocido y ahora está ocurriendo en América Latina: los hikikomoris, adolescentes que se aíslan del mundo y se encierran en su habitación durante años, donde construyen un universo propio en compañía de playstation, los videojuegos e internet.

En Japón los sufren más de un millón de personas. Son jóvenes de entre 17 y 30 años (varones por lo general) que comparten el hogar con sus padres, pero se pasan años enteros sin salir de su cuarto.

Y aunque en América Latina los padres todavía no saben muy bien de qué se trata esta problemática, los especialistas hablan de una epidemia.

Un adolescente venezolano que se identifica como “Hyozanryu” accedió a una conversación con BBC Mundo y reconoció su problema:

“Mi vida siempre estuvo así, yo desarrollé una repelencia activa hacia todo el mundo, cuando ya no estaba aislado sino conciente de mi alrededor, solo tenia una sensación de odio hacia todos, especialmente hacia mi papá y mis compañeros de clases.”

¿Que los lleva a eso?

Niño jugando a los videojuegos

En América Latina cada vez hay más casos de auto encierro

En Japón las exigencias familiares y sociales son el factor determinante.

El ingreso a las universidades es cada vez más difícil, y el éxito en la vida profesional conlleva a la realización personal; por eso cuando los jóvenes no pueden cumplir con las expectativas propuestas, deciden resignarse.

En Occidente, las presiones de la familia juegan el papel fundamental.

Según Sonia Almada, una psicóloga argentina que comenzó a tratar este problema en los adolescentes “en América Latina es un fenómeno novedoso que se está instalando rápidamente”.

“El problema es que aún no hay especialistas capacitados para tratarlos porque todavía no aparece en lo manuales psiquiátricos. Como sucedió en la década del ‘90 con la bulimia y anorexia, que al principio no se lo reconocía porque no aparecía en los libros” asegura.

Y agrega:”Cuando los adolescentes no logran superar las expectativas que los padres depositan en ellos, se sienten que fracasan, comienzan a ser pesimistas, se sienten horribles y así también miran al mundo, piensan que nada afuera tiene sentido, y entonces se encierran.” agregó.

El odio y las presiones, luego de los 10 años se convirtieron en mi personalidad, no hablo con nadie, ni veo a nadie, no conozco a nadie, ni quiero hablar con nadie

Hyozanryu (como él mismo se hace llamar en internet)

Almada destaca, además, que una de las cuestiones que se repiten en los padres de los Hikikomoris latinos es que recurren a distintos especialistas sin encontrar respuestas, ni diagnósticos, ni soluciones “no extremas” para ayudar a sus hijos.

“Por lo general la solución propuesta es la hospitalización del paciente. Algunos chicos terminan medicados con ansiolíticos y antidepresivos pero sin acceder a psicoterapias. Por lo tanto el joven está encerrado y medicado. Sin ningún cambio”, indica.

Por su parte Hyozanryu (como él mismo se hace llamar en internet) reconoce que “el odio y las presiones, luego de los 10 años se convirtieron en mi personalidad, no hablo con nadie, ni veo a nadie, no conozco a nadie, ni quiero hablar con nadie”

Los videojuegos e internet

Según la especialista “los juegos de Internet permiten mostrar veladamente aspectos de la personalidad que se encuentran ocultos o reprimidos y conseguir reconocimiento y supremacía, en los juegos en los que se crea un personaje que va aumentando su poder a medida que consigue puntos, pudiendo llegar al liderato de otros jugadores subordinados.”

Hyozanryu, coincide y agrega: “El internet tuvo un gran efecto en mí, al proveerme de un mundo que no necesitaba verme, que no me criticaba, ni me excluía por estar solo. Aquí fue cuando encontré los foros, y los video juegos.”

“Durante toda mi niñez mi aislamiento produjo un vacío emocional que luego se compensaba con días de hasta 12 horas viendo televisión, y jugando a los video juegos, en donde interpretamos a un héroe o un personaje”.

“Buscamos esa historia en los video juegos, en donde se crea otro tipo de aislamiento, al ignorar el mundo e interpretar al personaje en un 100%, tomando su personalidad, y en la vida real imaginando el mundo adaptado a eso”

El deber de los padres

Adolescente jugando con videojuegos

Los adolescentes no quieren hablar con nadie durante su encierro

La licenciada Almada, que trabaja más de 50 casos en Argentina, considera este problema como una enfermedad que comienza a ser epidemia en el mundo adolescente.

Asegura también que “los padres tienen que estar atentos porque el auto encierro es progresivo. Los adolescentes comienzan por desinteresarse de las actividades que cotidianamente desarrollaban, se alejan de los amigos y no salen de la casa. Esos son detalles precisos de lo que va a ocurrir.”

“Hay cuestiones que no son negociables con los adolescentes y los niños, o sea, si un chico decide no ir a la escuela, no se le puede permitir faltar, lo mismo cuando deciden pasar más de 3 horas frente a la computadora. Hay que poner un límite certero.”

Analizándolo desde un ángulo social, Almada destaca la idea de una “generación de la decepción” dónde “los padres también padecen esta desilusión de no haber podido lograr su metas propuestas”.

“Y no pueden transmitir a sus hijos la idea de que el esfuerzo y la voluntad hacen que a uno le vaya bien en la vida, porque ni siquiera ellos mismos lo han comprobado”.

Fuente BBC Mundo

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Reflexión Perdonar y Perdonarse

Publicado en Salud General por lourdeslou en Octubre 30, 2008

                                           

Perdona a los demás y déjalos ser!
  
Las personas se la pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que alguien les hizo.

La sorprendente revelación que te voy a hacer, va a cambiar tu vida… ¡Nadie te ha ofendido! Son tus expectativas de lo que esperabas de esas personas, las que te hieren.

Y las expectativas las creas tú con tus pensamientos. No son reales, son imaginarias. Si tu esperabas que tus padres te dieran más amor y no te lo dieron, no tienes porqué sentirte ofendido. Son tus expectativas de lo que un padre ideal debió hacer contigo, las que fueron violadas. Y tus ideas son las que te lastiman.
 
Si esperabas que tu pareja reaccionara de tal y cual forma y no lo hizo…Tu pareja no te ha hecho nada. Es la diferencia entre las atenciones que esperabas tuviera contigo y las que realmente tuvo, las que te hieren. Nuevamente, eso está en tu imaginación. ¿Enojado con Dios? Son tus creencias de lo que debería hacer Dios, las que te lastiman. Dios jamás ofende ni daña a nadie. Un hábito requiere de todas sus partes para funcionar. Si pierde una, el hábito se desarma.

El hábito de sentirte ofendido por lo que te hacen otros (en realidad nadie te hace nada) desaparecerá cuando conozcas mejor la fuente de las ‘ofensas’.Cuando nacemos, somos auténticos. Pero nuestra verdadera naturaleza, es suprimida y sustituida artificialmente por conceptos que nuestros padres, la sociedad y televisión nos enseñan. Y crean una novela falsa de cómo deberían ser las cosas en todos los aspectos de tu vida y como deben de actuar los demás. Una novela que no tiene nada que ver con la realidad.

También, las personas son criaturas de inventario. A lo largo de su vida, coleccionan experiencias: padres, amigos, parejas, etc. y las almacenan en su inventario interior. Las experiencias negativas dejan una huella más profunda en nosotros que las positivas. Y cuando una persona es maltratada por alguien, deja esa experiencia en su ’inventario’ . Cuando conoce a alguien, tiene miedo. Y trata de ver si la nueva persona repetirá las mismas actitudes que la que la hirió.

Saca una experiencia de su inventario negativo. Se pone los lentes de esa experiencia y ve a las nuevas personas y experiencias de su vida, con esos lentes. ¿Resultado? Se duplican los mismos problemas y las mismas experiencias negativas.
 
Y el inventario negativo sigue creciendo. En realidad lo que hace es que te estorba. No te deja ser feliz. Y a medida que se avanza en años, se es menos feliz. Es porque el inventario negativo aumenta año con año. ¿Has visto a las personas de edad avanzada y a los matrimonios con muchos años? Su inventario es tan grande, que parece que la negatividad es su vida. Una y otra vez sacan experiencias de su inventario negativo ante cualquier circunstancia. Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida. Cuando le dices lo que debe hacer y te dice ‘no’, creas resentimientos por partida doble. Primero, te sientes ofendido porque no hizo lo que querías. Segundo, la otra persona se ofende porque no la aceptaste como es. Y es un círculo vicioso. Todas las personas tienen el derecho divino de guiar su vida como les plazca. Aprenderán de sus errores por sí mismos. Déjalos ser!
nadie te pertenece.
Cuando los colonos americanos querían comprarles sus tierras a los Pieles Rojas, estos les contestaron ‘¿Comprar nuestras tierras? ¡Si no nos pertenecen! Ni el fulgor de las aguas, ni el aire, ni nuestros hermanos los búfalos a los cuales solo cazamos para sobrevivir. Es una idea completamente desconocida para nosotros’. Ni la naturaleza, ni
 tus padres, ni tus hijos, tus amigos o parejas te pertenecen. Es como el fulgor de las aguas o el aire. No los puedes comprar. No los puedes separar. No son tuyos. Solo los puedes disfrutar como parte de la naturaleza. El cauce de un río no lo puedes atrapar. Solo puedes meter las manos, sentir el correr de las aguas entre ellas, y dejarlo seguir.
 
Las personas son un río caudaloso. Cualquier intento de atraparlas te va a lastimar. Ámalas, disfrútalas y déjalas ir.

Entonces ¿Cómo puedo perdonar?
 
Entiende que nadie te ha ofendido. Son tus ideas acerca de cómo deberían actuar las personas y Dios las que te hieren. Estas ideas son producto de una máscara social, que has aprendido desde tu infancia de forma inconsciente. Reconoce que la mayoría de las personas NUNCA va a cuadrar con esas ideas que tienes. Porque ellos tienen las suyas.
 
Deja a las personas ser. Deja que guíen su vida como mejor les plazca. Es su responsabilidad. Dales consejos si te los piden, pero permite que tomen sus decisiones. Es su derecho divino por nacimiento: el libre albedrío y la libertad.
 
Nadie te pertenece. Ni tus padres, ni hijos, ni parejas, ni amigos. Todos formamos parte del engranaje de la naturaleza. Deja fluir las cosas sin resistirte a ellas. Vive y deja vivir.
 
Deja de pensar demasiado. Ábrete a la posibilidad de nuevas experiencias. No utilices tu inventario. Abre los ojos y observa el fluir de la vida como es. Cuando limpias tu visión de lentes obscuros y te los quitas, el resultado es la limpieza de visión.
 
La perfección no existe. Ni el padre, amigo, pareja perfectos. Es un concepto creado por la mente humana que a un nivel intelectual puedes comprender, pero en la realidad NO EXISTE. Porque es un concepto imaginario. Un bosque perfecto serían puros árboles, Sol, no bichos… ¿existe? No. Para un pez, el mar perfecto sería aquel donde no hay depredadores ¿existe? No. Solo a un nivel intelectual. En la realidad JAMAS VA A EXISTIR. Naturalmente, al pez solo le queda disfrutar de la realidad. Cualquier frustración de que el mar no es como quiere que sea no tiene sentido. Deja de resistirte a que las
personas no son como quieres o no piensan como tú. Acepta a las personas como el pez acepta al mar y ámalas como son.
 
Intoxícate con la vida. La vida real es más hermosa y excitante que cualquier idea que tienes del mundo. Me complacerá decírtelo por experiencia.

 Imagina a esa persona que te ofendió en el pasado. Imagínate que ambos están cómodamente sentados. Dile por qué te ofendió. Escucha su explicación amorosa de porque lo hizo. Y perdónala. Si un ser querido ya no está en este mundo, utiliza esta dinámica para decirle lo que quieres. Escucha su respuesta. Y dile adiós. Te dará una enorme paz.
 
A la luz del corto período de vida que tenemos, solo tenemos tiempo para vivir, disfrutar y ser felices. Nuestra compañera la muerte en cualquier momento, de forma imprevista, nos puede tomar entre sus brazos. Es superfluo e inútil gastar el tiempo en pensar en las
ofensas de otros. No puedes darte ese lujo.
 
Es natural pasar por un periodo de duelo al perdonar, deja que tu herida sane. Descárgate (no confundir con desquítate) con alguien para dejar fluir el dolor. Vuelve a leer este artículo las veces necesarias y deja que los conceptos empiecen a sembrar semillas de conciencia en tu interior. Aprende con honestidad los errores que cometiste, prométete que no lo volverás a hacer y regresa a vivir la vida. Y como dirían los Beatles, “Let it be”!

Deja al mundo ser. Y déjate ser a ti también.

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