Vacuna contra el Sida
Desarrollan una vacuna contra el sida que reduce el riesgo de infección en más de un 31% Este nuevo tratamiento mezcla dos fórmulas genéticas que no habían funcionado antes con humanos.
Nueva vacuna experimental ha conseguido reducir el riesgo de infección del VIH en un 31,2%, según los primeros resultados dados a conocer en Bangkok por Estados Unidos y el Ministerio de Sanidad de Tailandia.
Las pruebas se realizaron en este país asiático entre 16.402 voluntarios, la mayor muestra jamás realizada con este tipo de vacunas.
El nuevo tratamiento, conocido como RV144, mezcla dos fórmulas genéticas que no habían funcionado antes con humanos, aunque en esta ocasión protegieron al 31,2% de los voluntarios a los que se inoculó con la nueva combinación. “Estos resultados indican que la consecución de una vacuna eficaz y segura para frenar el sida es posible”, destacó el coronel Nelson Michael, director de la división de Retrovirología del Instituto de Investigación del Ejército Walter Reed de Estados Unidos.
En la investigación colaboran miembros del Ejército estadounidense, el Ministerio de Sanidad de Tailandia, el Instituto Fauci, Sanofi-Pasteur y Global Solutions for Infectious Diseases. En la Conferencia de Vacunas del Sida, que se celebrará en París del 19 al 22 de octubre, se presentará un informe más detallado de las pruebas. No obstante, aunque todavía es prematuro anunciar una solución ante este problema, “no existe ninguna duda de que es un resultado muy importante”, subrayó el doctor Anthony Fauci.
Los expertos en sida de la Organización Mundial de la Salud (OMS) creen que las mejores herramientas para poner fin a la epidemia son la detección y el tratamiento precoz de la infección. Su propuesta es extender la prueba universal del VIH y empezar de forma inmediata el tratamiento con antirretrovirales tras un diagnóstico positivo. De esa manera se podría controlar la epidemia en 2020. Los investigadores, dirigidos por Reuben Granich del Departamento de VIH/Sida de la OMS en Ginebra (Suiza), demostraron con modelos informáticos que esta combinación de actuaciones reduciría los casos de sida en una epidemia grave generalizada.

Fuente Revista Consumereroski
El caso de Miss O.

El caso de Miss O, la situación de millones de mujeres en el mundo
- La mitad de las mujeres posmenopaúsicas pierden densidad mineral ósea
- Algunos especialistas abogan por tratar a estas mujeres para evitar la osteoporosis
DENVER (COLORADO).- Miss O es una mujer caucásica de 68 años y buena salud. No tiene enfermedades crónicas, no fuma y sólo bebe una copa de vino para cenar. Pero, aunque no lo sepa, sus caderas están perdiendo facultades por culpa de la disminución de la densidad mineral ósea que ha experimentado en esa zona. Este deterioro en el hueso, que recibe el nombre de osteopenia, es un factor de riesgo para el desarrollo de la osteoporosis, pero no siempre conlleva la aparición de la enfermedad. ¿Convendría entonces tratar, como medida de prevención, un trastorno que aún no se ha producido? Esta cuestión es la que han planteado los expertos reunidos en el Congreso Anual de la Sociedad Americana de Investigación mineral ósea, que se celebra en Denver (Colorado).
La historia clínica de Miss O, que el doctor Steven R. Cummings, de la Universidad de California, ha expuesto como ejemplo, es similar a la de millones de mujeres posmenopáusicas, pues más de la mitad tiene osteopenia. En el caso concreto de O, sus antecedentes familiares revelan que su madre tuvo una fractura de cadera con 85 años. ¿Va ella por el mismo camino? Según Cummings, “el riesgo de fractura de la paciente en un plazo de 10 años es del 24%, es decir, de 2,4% por año”. Para medirlo, se utiliza una herramienta desarrollada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y que estima el riesgo de sufrir una fractura osteoporótica en una década basándose en distintos aspectos clínicos, así como en a densidad ósea.
“Esta estimación (FRAX) es el modo más preciso de adelantar si una persona va a tener o no fracturas”, explica el especialista de California. Tanto él como sus colegas en el Congreso conocen que la mayoría de las discapacidades derivadas de una fractura proceden de aquellas que no se han producido en las vértebras. “Por eso, es particularmente importante tratar a una mujer con baja densidad mineral ósea y reducir sus probabilidades de sufrir este tipo de roturas no vertebrales”, afirma Cummings.
Si Miss O recibiera tratamiento con bisfosfonatos (una de las terapias más utilizadas contra la osteoporosis) podría reducir su riesgo de fractura de un 2,4% anual a un 1,8%. Pero, dado que es un tratamiento difícil de seguir y con algunos efectos secundarios, la decisión debe tener en cuenta no sólo la opinión del médico sino también los valores y preferencias de la paciente. “El poner o no tratamiento debería basarse en una estimación de los posibles beneficios que experimentarán las personas después de la terapia, considerando todos los factores buenos y malos”, reconoce Steve Cummings, que es partidario de tratar en algunos casos pero matiza “que no funcionará en todos”.
Aunque no existen unas guías de recomendación sobre cuándo iniciar o no el tratamiento, la Fundación Nacional de Osteoporosis de EEUU propone tratar a la gente “que haya sufrido una fractura vertebral o de cadera, que tengan osteoporosis o que tengan osteopenia siempre y cuando el riesgo estimado de sufrir fracturas en 10 años sea superior al 20%”.
En el Congreso, los expertos han ido un poco más allá y han propuesto una estrategia que consideran coste-eficaz: “Si la prueba VFA (una evaluación de fractura vertebral mediante un escáner) está disponible, se tendría que aplicar a todas las mujeres mayores con osteopenia. Si se aprecia posible fractura vertebral, tratar, y si no se aprecia fractura, dejar todo como está”. Aún así, la última palabra la tiene el galeno, que debe velar siempre por el beneficio de su paciente.
POR ISABEL F. LANTIGUA
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