Mi Caramelo Alivia

Consejos para mejorar tu memoria

Publicado en Salud General por lourdeslou en Noviembre 25, 2009

¿Querés conservar tu lucidez mental? Está atento a las nueve señales. Las fallas de la memoria pueden tener varias causas.

GLUCOSA SANGUÍNEA ALTA.

Las fallas de la memoria pueden tener esta causa. Estudios de resonancia magnética realizados con voluntarios indican que una concentración alta de glucosa en la sangre puede dañar partes del cerebro relacionadas con la memoria.

Protejete.

Si vos tenes antecedentes familiares de hiperglucemia o diabetes, medí con frecuencia tu nivel de glucosa. Comé bien y hacé ejercicio; las caminatas rápidas ayudan a prevenir la diabetes.

CANSANCIO.

Aparentemente, el cerebro depende del sueño para fijar recuerdos nuevos. Y no hay que pasar toda la noche en vela para sentir los efectos. En un estudio, voluntarios que durmieron seis horas por noche durante dos semanas no se sentían agotados, pero su desempeño en pruebas de memoria de corto plazo empeoró sustancialmente.

Protejete.

No te prives del sueño. ¿Te falta tiempo para dormir bien? Según un estudio, incluso las microsiestas de seis minutos bastan para mejorar la memoria de corto plazo.

RONQUIDOS.

Pueden ser señal de apnea, una obstrucción momentánea de las vías respiratorias que priva de oxígeno a las neuronas. La apnea es más común en los hombres. Otros factores de riesgo: el sobrepeso y tener más de 40 años.

Protejete.

Si vos roncas mucho y te sentís cansado todo el día, pedile a su médico que te haga una prueba de apnea. Si la padecés, tal vez te prescriba el uso de un dispositivo que insufla aire por la nariz mientras uno duerme, a fin de evitar las peligrosas interrupciones de oxígeno.

ANSIEDAD O APATÍA.

Quizá tenga un trastorno de la tiroides. Las hormonas de esta glándula regulan el metabolismo, pero su escasez o exceso puede afectar la comunicación entre las neuronas. Una tiroides hiperactiva entorpece la transmisión de los mensajes cerebrales, y, si es muy lenta, estos casi se detienen.

Protejete.

Describí tus síntomas al médico. Una tiroides hipoactiva le puede provocar fatiga; si es hiperactiva, tal vez le acelere el pulso y le cause ansiedad.

TENER MÁS DE 65 AÑOS.

Conforme envejecemos, absorbemos menos vitamina B12 de los alimentos, y los efectos de una deficiencia grave se parecen mucho a los del Alzheimer. Hasta el 20 por ciento de las personas mayores de 65 años padece deficiencia de esta vitamina.

Protejete.

Si vos sos mayor de 65 años y te falla la memoria, consultá a tu médico. En caso de tener deficiencia de vitamina B12, quizá te recete un complemento. Acudí también si sos vegetariano estricto, pues es probable que no ingieras esta vitamina en la cantidad necesaria.

DEPRESIÓN.

Las personas que sufren depresión grave pierden neuronas, y cuanto más prolongada sea la depresión, más células se pierden en zonas del cerebro de las que depende la memoria.

Protejete.

El tratamiento oportuno es importante. Un estudio de 2008 reveló que quienes sufren episodios depresivos más largos tienen menos probabilidades de presentar una mejoría en la memoria cuando su depresión se disipa.

TOMAR ANTICOLINÉRGICOS.

Muchos medicamentos para el insomnio, la incontinencia urinaria, las alergias y los cólicos gastrointestinales inhiben cierto neurotransmisor esencial. En adultos mayores, estos fármacos, llamados anticolinérgicos, pueden causar confusión mental y pérdida de memoria.

Protejete.

Las personas mayores de 65 años son más vulnerables a los efectos secundarios de la difenhidramina, anticolinérgico usado en muchos somníferos y antialérgicos. Si vos sufrís confusión mental al tomar estos fármacos o cualquier otro, informe de ello a su médico.

ARRASTRAR LOS PIES AL CAMINAR.

Puede ser señal de hidrocefalia de presión normal (HPN), en la cual se acumula un exceso de líquido cefalorraquídeo en pequeñas cavidades del cerebro.

Protejete.

Arrastrar los pies, la incontinencia urinaria y las fallas de memoria son síntomas típicos de la HPN, pero no todas las personas presentan los tres. Un tratamiento oportuno puede ayudar a recuperar la  memoria.

TOMAR MUCHOS MEDICAMENTOS.

Si tenés que ingerir cinco o más a la vez, corrés alto riesgo de sufrir interacciones medicamentosas negativas.

Protejete.

Informá a tu médico sobre todos los fármacos que estás tomando. Si ves el aviso de que alguno podría serle útil, hablá con el especialista al respecto, pero no lo presiones para que te lo recete.

Tips para mejorar tu memoria
Por REGINA NUZZO Y KAREN RAVN

 

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Una vida, una esquizofrenia

Publicado en Salud General por lourdeslou en Noviembre 17, 2009


Cuando pierdes la cabeza, sobra lo demás”

Mari Luz Corcuera convive desde hace más de 30 años con este trastorno mental. «Haciéndote fuerte por dentro no te vienen las paranoias de fuera», asegura.

Mari Luz Corcuera tiene un día a día muy atareado. Se levanta temprano, pasea al menos siete kilómetros cada mañana, practica yoga, lee y participa en un programa de radio de la Asociación en Lucha por la Salud Mental y los Cambios Sociales (ALUSAMEN), a la que pertenece desde hace más de 10 años. Excepto porque tiene una incapacidad que le impide trabajar, esta mujer de 64 años hace una vida prácticamente normal. Sin embargo, le ha costado mucho llegar hasta aquí.Mari Luz pertenece al 1% de los españoles que padece esquizofrenia, una enfermedad psiquiátrica que está considerada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como una de las 10 patologías más invalidantes que existen.

 

«Trabajaba de maestra en un colegio religioso en Madrid, tras haberme salido de monja después de más de 15 años de servicio. Eran los últimos años del franquismo y yo era muy revolucionaria, la que llevaba al colegio las consignas del movimiento de enseñanza. En esos tiempos, animé a mis compañeros a ir a la huelga. El director del centro llamó a un comisario de policía que me dijo: ‘Ya puedes irte a trabajar lo más cerca a Canarias, porque te voy a hacer la vida imposible’. Desde entonces, cada vez que veía un policía, y había muchos en la calle a finales de 1974, pensaba que venían a por mí», relata sobre los inicios de su enfermedad.

De esos primeros tiempos recuerda el miedo. «Notaba que me perseguían. Me quedaba en casa para estar a salvo y me entraba agorafobia [pánico a los espacios abiertos]. Pensaba que me iban a disparar desde cualquier ventana y tenía lo que yo llamo pensamiento transparente, creía que los demás tenían acceso a mi mente y sabían lo que estaba pensando».

Al principio, no era consciente de su dolencia. «Creía que lo que me pasaba era verdad; fui al médico porque mis amigas se pusieron muy pesadas. La psiquiatra me dijo directamente que estaba como una cabra y que, si quería que me tratara, tenía que ser en el hospital».

No recuerda bien qué fármacos le recetaron en aquella época, pero sí que no los consumía con mucha disciplina. «No era consciente de que estaba enferma. Para un esquizofrénico, aceptar la patología es media curación. Dices, ¿qué me va a hacer un psiquiatra, si a mí lo que me pasa es que me están persiguiendo?».

Sus experiencias hospitalarias le llevaban a alternar periodos de baja y alta laboral. Tenía el apoyo de familiares y amigos, pero el día a día en el colegio era duro. «Además de las paranoias, el antipsicótico que tomaba entonces -sólo de vez en cuando- hacía que se me fueran los ojos continuamente a las luces. También notaba pérdida de memoria».

En 1981, seis años después del diagnóstico, llegó la incapacidad laboral. El pronóstico que figuraba no podía ser más crudo: esquizofrenia paranoide con imposibilidad de recuperación.

A partir de entonces, deambuló por alrededor de 15 hospitales, probando diversos tipos de terapias. «Fui a un psiquiátrico privado en Palencia, porque una amiga monja se había curado allí; pero no nos dejaban entrar en la habitación, nos hacían trabajar y, además, eran todas de derechas y yo no comulgaba con sus ideas».

Uno de sus peores recuerdos es un centro en Marruecos, donde fue a parar a causa de un brote psicótico que sufrió en el transcurso de un viaje organizado. «Tenía los colchones de paja, la comida era horrible. De la rabia, tiraba los platos al suelo; además, nadie de mi familia sabía donde estaba, mis hermanos tuvieron que remover cielo y tierra para encontrarme». De entre las experiencias más positivas, destaca una clínica privada en Madrid donde le hicieron una cura de sueño. «Se me olvidó todo. ¡Qué liberación!, no me perseguía nadie».

El momento clave que cambió el curso de su enfermedad se produjo hace 20 años, cuando tomó conciencia de su problema y de la necesidad de tratarse farmacológicamente. «Un amigo vasco me dijo ‘no seas ignorante, que el cerebro es química. A tí te falta algo y lo tienes que tomar’». Paradójicamente, él fue el origen de una de sus paranoias más impactantes. «Hablabamos mucho de la situación política en el País Vasco. Me empecé a obsesionar y pensé seriamente que ETA me había elegido para matar al Rey, porque al estar loca no me iba a pasar nada».

Esta obsesión recurrente fue la causa de su último ingreso hospitalario hace ya más de cinco años. Desde entonces, ha aprendido a convivir con su enfermedad a base de trabajo. «He salido de lo más profundo que uno se puede imaginar y ahora estoy encantada con la vida. Voy a yoga, a talleres, leo libros de autoestima. He orientado mi vida a tener la cabeza amueblada».

Comparte piso con una amiga que también padece esquizofrenia. El contacto con otros enfermos es constante, la mayoría de las veces a través de ALUSAMEN. Fue precisamente en una fiesta de esta asociación, donde se atrevió a recitar por primera vez unos versos que había escrito: «Nadie sabe lo que sufre un enfermo mental, cuando pierdes la cabeza, sobra todo lo demás».



FICHA PERSONAL

- Mari Luz Corcuera tiene 64 años. Fue monja hasta los 30 y a los 33, cuando ya era seglar, recibió el diagnóstico.- Trabajaba como maestra en un colegio. Su apoyo a una huelga profesional hizo que el director avisara a la policía. Entonces empezaron los síntomas de su trastorno mental.

 

- Ha ingresado en cerca de 15 hospitales y centros psiquiátricos, incluyendo dos en Italia y en Marruecos. El último fue hace cinco años.

- No trabaja pero lleva una vida cercana a la normalidad. Colabora en un programa de Radio Vallekas de la asociación ALUSAMEN.

- Se trata con un antipsicótico atípico y un ansiolítico. Visita al psiquiatra cada cuatro meses. Si pudiera cambiar algo, habría empezado a tomar la medicación a diario desde el principio.

***Por AINHOA IRIBERRI Suplemento Salud/mundo.es

Personal:  He contado  nuestra historia de salud, como en este caso  que leemos  la vivencia de una mujer  brillante, inteligente con su enfermedad mental.   En el caso de mi hija, pero que soy yo la madre quién escribe, porque no esta ella tan bien como para contar como le va,  me movió el deseo de ser apoyo, de ser ejemplo de lucha.  Es una manera de “hacer” algo  motivador,   cuando la vida nos pone al revés.

No hay, para muchos casos de enfermedad mental como lo es una esquizofrenia, una salida,  -con el tiempo  aprendemos que la enfermedad es irreversible, entonces toca  seguir apoyando, ayudando y amando al paciente. Debe la familia, si puede,  comprometerse con la humanidad toda, siendo una respuesta.

Gracias por leerme en este espacio.

Lourdes

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