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Agosto 28, 2009

Alzheimer: enfermedad explosiva

Archivado en: Salud General — by lourdeslou @ 7:23 pm
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A los 81 años de edad la mente de Alberta Sabin no es tan aguda como lo fuera, y ella lo sabe. Frecuentemente Sabin pone las cosas en sitios equivocados, se olvida de nombres y citas, que son algunos de los aspectos más frustrantes de la pérdida de memoria, dice. “He estado buscando mi teléfono celular por tres días y ¿puedes creer que lo encontré encima de la mesada, a plena vista?, relata Sabin. “Allí estaba y yo pensé ¿cómo es que no lo vi antes?” .

Esa frustración motivó a Sabin para que participara en una investigación patrocinada por la UM con el propósito de diseñar mejores diagnósticos y tratamientos de la demencia antes que la enfermedad avance. Sabin es una entre millones de personas en Estados Unidos que experimentan pérdida de la memoria y, eventualmente, podrían tener un diagnóstico de demencia.

“Éesta es una enfermedad explosiva”, dijo Sid Gilman, director del Centro de Investigación del Mal de Alzheimer en el Sistema de Salud de la Universidad de Michigan, que conduce la investigación con Sabin y otros en su comunidad. “Es una enfermedad terrible que roba a las personas su humanidad. Olvidan a sus familiares y a sus amigos”.

Aproximadamente el 50 por ciento de las personas que llegan a los 85 años de edad padecerá demencia, según los estudios conducidos por investigadores del Centro Médico Rush, de Chicago. Hacia los 100 años de edad la cifra salta al 60 por ciento. Entre las personas que desarrollan demencia aproximadamente el 60 por ciento desarrollará el Mal de Alzheimer. Se calcula que el número actual de pacientes con el mal de Alzheimer en Estados Unidos es de unos 5 millones. Hacia el año 2050 habrá subido a 30 millones, lo cual presenta un problema financiero enorme para el sistema de asistencia de la salud.

Gilman y otros investigadores en el Centro de Investigación del Mal de Alzheimer en Michigan (MADRC por su sigla en inglés) han mantenido un gran interés por los pacientes como Sabin. El centro recibió por primera vez ayuda en donación de los Institutos Nacionales de Salud, en 1989, y ha seguido recibiendo financiación desde entonces.

Los investigadores del MADRC han estudiado hasta ahora 80 pacientes en un proyecto que se ha realizado a lo largo de cuatro años sobre el diagnóstico de Alzheimer al tiempo de las primeras señales de disfunción cognitiva. Los investigadores en última instancia querrían evaluar 120 pacientes.

Una de las metas de la investigación es determinar la mejor herramienta para el diagnóstico temprano del mal de Alzheimer: los escanes de tomografía por emisión de positrones (TEP)  o las evaluaciones clínicas. Además del mal de Alzheimer hay otros diagnósticos posibles con un comienzo temprano del deterioro cognitivo, incluido los infartos múltiples, la demencia frontotemporal, la degeneración corticobasal, y el trastorno cognitivo asociado con el Mal de Parkinson, llamada demencia con los cuerpos de Lewy.

“Cuanto más temprano sea posible el tratamiento del mal de Alzheimer más son las ventajas para el paciente”, dijo Gilman.

El TEP es un estudio de imagen que permite que los médicos evalúen el uso que el cerebro hace de ciertas sustancias. Normalmente, el cerebro emplea glucosa como combustible. Con el uso del TEP los médicos pueden ver imágenes del monto de glucosa usado por el cerebro para determinar si hay diferencias en el uso del cerebro por parte del lóbulo frontal, el lóbulo temporal o el lóbulo parietal”.

El TEP permite hacer predicciones acerca de los individuos que pasarán de un deterioro moderado de la memoria a desarrollar el mal de Alzheimer. Estos pacientes pueden, entonces, calificar para la participación en pruebas clínicas de medicamentos para el tratamiento del Alzheimer. Los estudios con glucosa se están complementando con escanes TEP que pueden dar una imagen de beta amiloides, una de las proteínas anormales en el cerebro con el mal de Alzheimer.

Sabin, cuya madre y abuela sufrieron demencia, participa en una investigación de la UM que ayudará a que los investigadores diagnostiquen y traten la enfermedad más temprano en la vida.

“Tengo problemas para recordar los nombres y lo más frustrante es cuando son nombres de personas que conozco muy bien y yo simplemente no puedo traer el nombre a la superficie”, dijo Sabin. “Sentí la necesidad de hacer esto por la historia en mi familia”, añadió. “Sentí que los estudios en los que participe ayudarán a otras personas de manera que no tengan que pasar por lo que yo he pasado con mis propios familiares”.

(University Michigan News)

Ann Arbor, Michigan

Julio 9, 2009

Salud Mental

Archivado en: Salud General — by lourdeslou @ 12:00 am
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ESTUDIO CON 30 AÑOS DE SEGUIMIENTO

La historia familiar predice la gravedad de la enfermedad mental

  • Los pacientes con parientes afectados tienen patologías más graves y recurrentes
El estudio siguió a los participantes desde los tres años (Foto: AP | Lee Jin-ma)El estudio siguió a los participantes desde los tres años (Foto: AP | Lee Jin-ma)
Por CRISTINA DE MARTOS

MADRID.- La salud mental es una de las cuestiones que más influencia genética tiene. La presencia de un pariente enfermo aumenta la probabilidad de que otros miembros de la familia padezcan ese mismo trastorno. Sin embargo, no siempre se saca todo el potencial a esta información. Según un trabajo publicado en ‘Archives of General Psychiatry’, los antecedentes familiares son predictivos del mal pronóstico de un paciente psiquiátrico.

“Existe la necesidad de ir más allá y probar si la historia familiar está también asociada con determinadas características clínicas relacionadas con la gravedad del trastorno”, escriben los autores. La investigación, realizada por el Instituto Duke de Política y Ciencias del Genoma (EEUU) en colaboración con otras organizaciones, se centraron en cuatro patologías: depresión mayor, ansiedad, dependencia del alcohol y de drogas.

Seleccionaron a 981 neozelandeses nacidos entre 1972 y 1973 y siguieron su evolución, recogiendo información sobre su salud física y mental y sus estilos de vida, desde que cumplieron los tres años de edad. Cuando alcanzaron los 32 años, los autores recabaron datos sobre la historia médica de los padres biológicos, los abuelos y hermanos mayores de 10 años.

Además de la ya conocida relación entre la presencia de antepasados afectados por un trastorno mental y el aumento del riesgo de sufrirlo, el estudio determinó que la historia familiar estaba asociada con la recurrencia, una mayor discapacidad causada por la enfermedad y un mayor uso de los servicios médicos, según relatan los autores.

Una cuestión importante de cara a la terapia

Debido al estigma que rodea a estas patologías, al desconocimiento o a las consecuencias que tienen sobre los pacientes (los depresivos son más pesimistas, los hiperactivos son inatentos…), indagar en los precedentes familiares de un individuo no siempre es fácil. Aunque, al menos en nuestro país, “estos ocupan la segunda línea de todo informe psiquiátrico”, explica a elmundo.es Francisco Montañés, jefe de Psiquiatría del Hospital Fundación de Alcorcón.

Según los autores, la historia clínica se puede usar para identificar a aquellos que precisan una intervención temprana o un tratamiento más agresivo. Pero, además, también es importante de cara a la terapia, recalca Montañés. “La presencia de familiares con una patología psiquiátrica puede interferir en el manejo del paciente, como sucede, por ejemplo, con los niños con trastornos por déficit de atención e hiperactividad cuyos padres son, a su vez, inatentos”, señala este especialista.

En contra de lo que señalan los responsables del trabajo publicado en ‘Archives of General Psychiatry’, que critican que los antecedentes familiares se tengan muy poco en cuenta en las consultas psiquiátricas, Montañés afirma que sí se recogen y valoran, aunque a veces los recursos disponibles no permiten ir más allá en la labor del experto, añade.

“Desde el punto de vista de la salud pública, la historia familiar es útil para determinar que pacientes tienen el peor pronóstico [...] Es decir, identificaría a un subgrupo que necesita intervención temprana y tratamiento adecuados para una enfermedad recurrente y muy incapacitante”, concluye el estudio.

www. elmundo.es SALUD

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