Manías preocupantes o manías inofensivas?
Algunas manías de la gente
Por William Speed Weed
Alégrese de no tener tricotilomanía, el hábito malsano de arrancarse mechones de pelo de la cabeza, las cejas y otras partes velludas del cuerpo. Su conducta es una rareza inofensiva y tal vez muy útil: quizá la haya adoptado como un mensaje no verbal, dirigido a quienes te rodean, para decir “¡Déjenme en paz! Estoy leyendo”.
***En absoluto, dice Lori Perman, doctora en psicología y psicoterapeuta de Santa Mónica, California. “La mayoría de la gente nunca supera la necesidad de consuelo, sólo que la satisface con comportamientos más adultos que el de llevar siempre a rastras una mantita de bebé”. Antes bien, si no halláramos la manera de relajarnos y aliviar el estrés cotidiano, enloqueceríamos. Demasiados adultos recurren a consuelos nocivos, como fumar o comer en exceso. Un poco de acariciar raso en privado no afecta a nadie.
P.Cuento todo: los escalones del lugar donde trabajo (23), los paneles del techo (96), las ondas de la cortina (14). En el consultorio del dentista cuento ¡hasta las repeticiones de las flores de papel de la pared! Debo estar tocado.***El hábito de contar puede ser una simple rareza, incluso benéfica, señala Doris Wild Helmering, psicoterapeuta y escritora de Saint Louis, Missouri. “¿Qué mejor manera de distraerse de las maniobras del dentista que contar las flores del consultorio?”, dice. Pero para algunas personas contar se vuel-ve una actividad obsesiva (aritmomanía) incontrolable e incapacitante. Estos contadores sin cuento podrían ser víctimas del trastorno obsesivocompulsivo (TOC), explica el doctor Eugene Beresin, profesor de psiquiatría de la Universidad Harvard.La verdadera cuestión es si usted controla el conteo o él lo controla a usted. Beresin propone:

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