Mi Caramelo Alivia

AUTISMO: se puede alcanzar una estrella

Publicado en Salud General por lourdeslou en Septiembre 4, 2009

Diosytu


Tengo 42 años. Nací en Londres y vivo en Texas. Estoy licenciado en Historia y tengo un máster en Derechos Humanos. Estoy casado y tengo un hijo. Soy liberal, provengo de una familia colonial sudafricana que cometió bastantes desmanes. Colaboro con sanadores espirituales .

A mi hijo Rowan, con dos años y medio, le diagnosticaron autismo. Fue como un golpe en la cara con un bate de béisbol: dolor y una vergüenza irracional. Y culpabilidad.

¿Culpas a tus genes?

Decidí que tenía que encontrar la forma de penetrar en el mundo de mi hijo y lo encontré sorprendentemente a través de una yegua llamada Betsy. Volvamos al principio. Crecí en Londres, de una familia sudafricana con gran afinidad por los caballos, salvo mis padres. Con mis primeros ahorros, a los 14 años, me compré un caballo y me hice adiestrador de caballos. Paralelamente, estudié la carrera.

Mi sueño era compartir con mi hijo el amor a los caballos, pero se derrumbó cuando le diagnosticaron autismo.

Vendí mi caballo, dejé de montar y de viajar (trabajaba como activista de derechos humanos en África y como periodista). Todo se detuvo. Rowan tenía brotes neurológicos que le provocaban berrinches muy violentos. Donde mejor se sentía era el bosque.

¿Iban a menudo?

A diario. En una ocasión se puso a correr y entró en la cuadra del vecino. Los caballos estaban pastando y se tiró entre sus patas boca arriba, pero no le patearon. La yegua alfa los apartó, inclinó la cabeza e hizo los gestos típicos de sumisión. Nunca había visto a un caballo hacerlo espontáneamente. Curioso. Ese mismo año, 2004, ocurrió otra cosa: yo estaba implicado en la lucha de los bosquimanos de Botsuana contra la expropiación de sus tierras y llevé una delegación a la ONU. Algunos de ellos eran sanadores y se ofrecieron a trabajar con Rowan.

¿Y?

Perdió alguno de sus síntomas, pero cuando se marcharon la mejoría desapareció, aunque no su afición a Betsy,así que le pedí al vecino que me dejara montarla con Rowan.

¿Cómo se comportaba Rowan?

Fue como descorchar una botella, empezó a hablar de forma espontánea y seguida. Así que prácticamente vivíamos encima del caballo. Aquellas dos experiencias me llevaron a Mongolia, donde domesticaron por primera vez a los caballos y donde existe una fuerte tradición chamánica. Pero nunca abandoné la terapia convencional.

¿Qué opinó su mujer?

A Kristin no le gustan los caballos y viajar con Rowan es muy complicado: incontinencia, unas rabietas terribles e incapacidad para relacionarse; pero cuando cumplió cinco años iniciamos nuestro viaje.

¿Qué ocurrió?

Pensé que había cometido un gran error. Vimos a nueve chamanes. El primer ritual se hizo interminable para Rowan y muy estresante para Kristin y para mí: parte del ritual era propinarnos latigazos en la espalda; y a Kristin le hicieron lavarse la vagina con vodka. Parecía el fin de mi matrimonio. … Como mínimo. Pero algo cambió en Rowan, hizo algo sorprendente: abrazó al hijo del guía que tenía su edad, así que le pedimos al padre que nos acompañara en nuestro viaje a caballo. Se hicieron buenos amigos. Atravesamos Mongolia y llegamos al sur de Siberia.

¿En busca de quién?

De los pastores de renos, cuyos chamanes son conocidos por su gran poder. Ghotse vivía en la cima de una montaña y sus rituales eran distintos de lo que habíamos vivido.

¿Usted se creía todo esto?

Se trata de experimentarlo, no es un proceso racional. Tampoco hay ningún científico que entienda lo que es el autismo. Después de tres días de trabajar con Rowan, el chamán nos dijo que iría perdiendo los síntomas del autismo hasta cumplir los 9 años.

¿Sin condiciones?

Nos dijo que debíamos llevarle a una ceremonia chamánica una vez al año. Yo no sabía qué pensar, pero ese mismo día Rowan se fue junto al río e hizo sus necesidades y en tres semanas sólo tuvo seis rabietas, cuando lo normal es que tuviera seis al día.

¿Y no volvió atrás?

Cuando llegamos a casa Rowan seguía siendo un niño autista, pero las tres disfunciones más graves se habían curado y no ha parado de progresar. Así que, sin dejar la terapia convencional, una vez al año realizamos esa aventura familiar de viajar en busca de chamanes. Y ahora se dedica a la equinoterapia. Ofrezco un lugar en plena naturaleza con diversos animales para que los terapeutas trabajen. Ha cambiado mi visión de la vida: hoy sé que no debes ser nunca demasiado rígido en tus creencias y que el autismo no era un problema que había que resolver, sino una manera distinta de enfocar el mundo. He conocido a varios adultos autistas que llevan una vida muy eficaz, pero todos se han criado lejos del estrés de la ciudad.

¿Qué otras cosas ha comprendido?

Mire, yo también soy periodista, y el escepticismo es un buen refugio, pero con él nunca se avanza. Rowan no se curó, pero sanó y no puedo explicar ni cómo ni por qué. Llega un momento en que uno debe sentirse cómodo aunque no lo comprenda todo. … Sería imposible. Hoy sé que lo principal es escuchar a tu hijo, porque Rowan me llevó al caballo. Como no podía expresarse, lo hizo colocándose entre ellos y tuvo que hacerlo varias veces hasta que entendí y lo monté sobre uno.

Rupert Isaacson, entrenador de caballos y periodista

POR IMA SANCHÍS

Nuevas maneras de “no ser normal”

Publicado en Salud General por lourdeslou en Abril 23, 2009

 La vida, un trastorno médico?

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Síndrome de las piernas inquietas, desorden de ansiedad social, disfunción sexual femenina, síndrome de culto a las celebridades… Parece que una enfermedad nueva es inventada cada día para cubrir cada potencial singularidad de la conducta humana.

¿Se está volviendo la condición humana un trastorno médico?

Aproximadamente a un 10% de los niños estadounidenses se les administra el medicamento Ritalin para combatir problemas de conducta.

Se considera que el 10% de los niños británicos, por ejemplo, tienen algún trastorno de tipo mental clínicamente reconocible.

En este último país, en 2007, se expidieron 34 millones de recetas médicas de antidepresivos.

El doctor Tim Kendall, director del Centro Nacional de Salud Mental (NCCMH, por sus siglas en inglés) y consejero del gobierno británico, está preocupado por la tendencia a clasificar grandes franjas de la conducta humana como padecimientos.

“Creo que hay un peligro inherente en la clasificación creciente de las personas”, opina.

“Si uno observa la ‘Biblia’ de la Asociación Americana de Psiquiatría, ve que prácticamente cada parte de la conducta humana puede ser clasificada como aberrante de alguna manera”, dice.

Kendall ve un peligro en la “tendencia a inventar nuevas categorías, con frecuencia a instancias de compañías farmacéuticas que están inventando nuevos medicamentos”.

“Creo que hay un peligro inherente en la clasificación creciente de las persona”.    Tim Kendall, Centro Nacional de Salud Mental

Males históricos

La historiadora de la Medicina Louise Foxcroft coincide con estas apreciaciones y destaca los “mal definidos padecimientos” como la disfunción sexual femenina y la Escala de la Firmeza de la Erección (EHS, por sus siglas en inglés), esta última promovida por los productores del Viagra y que en su opinión trata de crear “miedo y ansiedad”.

Lo cierto es que el fenómeno no es nuevo.

La doctora Foxcroft tiene estantes llenos de viejos textos médicos que documentan padecimientos ya olvidados.

Entre ellos figura la histeria, cuyos síntomas podían incluir desde la masturbación excesiva hasta la adicción desmedida a la lectura de novelas o la tendencia a deambular.

Tratamientos comunes aplicados a las mujeres “histéricas” -porque invariablemente se trata de mujeres- incluían el opio, la remoción del clítoris y hasta el encarcelamiento.

Más tarde, la neurastenia se convirtió en la aflicción mental de moda y de ella padecieron figuras como la escritora George Eliot y el filósofo Immanuel Kant.

A esos esforzados intelectuales se les recomendaron tratamientos más cordiales que incluían retiros para rehabilitar sus mentes agotadas.

Esos males y sus tratamientos eran patrimonio de las clases acomodadas… hasta hace un par de décadas.

Publicidad U. S. A.

A un 10% de los niños en EE.UU. se les administra Ritalin por “problemas de conducta”.

En 1977, en Estados Unidos se legalizó la publicidad de medicinas de prescripción médica.

Desde entonces, la televisión y las revistas han estado saturadas de comerciales que alaban las bondades de antidepresivos, fármacos que modifican la conducta y tratamientos contra la tensión premenstrual.

La cantidad de recetas médicas de las medicinas más publicitadas creció notablemente.

¿Y en Europa? Al doctor Kendall le preocupan las propuestas de la Comisión Europea que podrían relajar las restricciones a la publicidad de estas medicinas.

No se verán comerciales de Prozac durante las pausas de la telenovela ni Ritalin patrocinará el Gran Hermano, pero las propuestas podrían permitir publicidad en sitios médicos en internet y en algunas revistas.

El doctor Richard Tiner, de la Asociación de la Industria Farmacéutica Británica, dice que los miembros de esta organización se oponen a la publicidad emitida directamente a los consumidores, como se hace en Estados Unidos.

Pero si las propuestas se convierten en ley, como en ese país, podría verse en Europa la aparición de nuevos trastornos médicos y también de nuevos medicamentos para curarlos.

Serán nuevas maneras de “no ser normal”.