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Aprender a leer

 Leer modifica tu cerebro

Aprender a leer, un fenómeno muy reciente como para haber influido en la evolución genética, tiene un impacto importante sobre el cerebro, que se adapta y utiliza, con independencia de la edad de alfabetización, regiones cerebrales destinadas a otras funciones.

“No hay un sistema cerebral innato especializado en la lectura, tenemos que hacer bricolaje, utilizar sistemas que ya existen”, explica Laurent Cohen, investigador del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica de Francia (INSERM) y uno de los responsables del estudio, publicado por la revista Science. Usando Resonancia Magnética, los investigadores midieron la actividad cerebral de 63 adultos voluntarios con diferentes índices de alfabetización: 10 analfabetos, 22 personas alfabetizadas en edad adulta y 31 personas escolarizadas desde la infancia. La investigación se realizó en Portugal y Brasil, países en los que hasta hace unas décadas, era relativamente frecuente que los niños no fueran escolarizados.

Los resultados mostraron que, por un lado, aprender a leer activa el sistema visual en las regiones especializadas en la forma escrita de las letras, como es lógico, pero también en las regiones visuales primarias, aquellas adonde llega toda la información visual. Además, en la gente que aprende a leer, el cerebro recurre también a las zonas especializadas en el lenguaje hablado, puesto que la lectura “activa el sistema del habla” para tomar consciencia de los sonidos y permite “establecer relaciones entre el sistema visual y el sistema del habla, entre las letras escritas y los sonidos”, subraya Cohen.

Por otra parte, el aprendizaje de la lectura, incluso en la edad adulta, provoca en el cerebro una redistribución de una parte de sus recursos. De esta manera, el reconocimiento visual de los objetos y las caras cede parte de terreno a medida que aprendemos a leer y se desplaza parcialmente hacia el hemisferio derecho. 

Los investigadores también comprobaron que en los adultos que aprenden a leer, “los cambios que esto provoca son casi los mismos” que en los sujetos que se alfabetizaron siendo niños, aunque aquellos no obtienen tan buenos resultados por la falta de entrenamiento, concluyó Cohen.

fuente: muyinteresante

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Cuando la tecnología nos deja atrás…

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CUANDO LA TECNOLOGÍA SUPERA TUS POSIBILIDADES DE COMPRENSIÓN O

TU EDAD HA SUPERADO LOS 60  OTOÑOS!!!

Oswaldo llegó a una gran tienda de artículos de oficina, sacó el papel de su bolsillo, confirmó lo que leía y preguntó a la empleada

– Hola, ¿tienen pendrive?

– Sí, claro que tenemos.

– ¿Que es un pendrive? ¿Puede explicármelo? Mi hijo me pidió que le comprara uno.

– Bueno, un pendrive es un aparatito en el que se guarda todo lo que hay en el PC…

– Ah, es como un disquete…

– No. En el pendrive Ud puede guardar textos, imágenes y películas.

El disquete, que ya ni existe, creo que solo guardaba texto, pero no lo se bien.

– Ah, vale, quiero uno..

– ¿De cuantos gigas?

– ¿Perdón?

– ¿Cuántos gigas?

– ¿Y.. que es un giga?

– Es el tamaño del pendrive.

– Ah, vale. Quería uno pequeño, para llevar en el bolsillo, no muy grande…

– Todos son pequeños, señor. El tamaño se refiere a la cantidad de

cosas que puede guardar…

– Ah, vale…. ¿Y cuántos tamaños tenéis?

– Puede tener 2; 4; 8; 16 gigas…

– Hummmm, mi hijo no me dijo cuántos gigas necesita…

– En ese caso, lo mejor es llevar el de mayor capacidad.

– Si, bueno, creo que si… ¿cuánto cuesta?

– Bueno, el precio varía conforme el tamaño. ¿Su entrada es USB?

– ¿Como?

– Es que para enchufar el pen en el PC debe haber una entrada compatible…

– ¿USB no es la potencia del aire acondicionado?

– No, eso es BTU.

– ¡Ah! Sí, es eso… Confundí las iniciales…

Y yo que sé si la entrada del PC es USB…

– El USB tiene unos dientes que encajan en los orificios del PC. El otro tipo de USB es el P2, más tradicional, y con el que Ud solo tiene que meter el pin en el agujero redondito… ¿Su PC es nuevo o antiguo? Si es de los nuevos es USB, pero si es algo más viejo es P2.

– Creo que el mío tiene 2 años. El anterior aún tenía disquete.

– ¿Se acuerda del disquete?

– Cuadradito, negro, fácil de cargar, casi no tenía peso.

– Mi primer PC funcionaba con esos disquetes que había, tipo galleta, grandones y cuadrados. Era más bien simple… ¿No cree? Los PC de hoy ni tienen entrada para disquete. O es CD o pendrive.

– ¡Que cosa! Bien, no sé que hacer. Mejor le voy a preguntar a mi hijo.

– Claro, ¿por qué no le llama?

– Bien que me gustaría pero mi móvil es nuevo y tiene tantas cosas que ni aprendí aún a marcar…

Déjeme ver… ¡Guau! ¡Es un Smarthphone! Este es muy bueno… TieneBluetooth, woofle, brufle, trifle, banda larga, teclado touchpad, cámara fotográfica, flash, vídeo, radio AM/FM, TV digital… también puede enviar y recibir e-mail, torpedo direccional, micro-ondas y conexión wireless…

– Blu… Blu…¿ Blutuz? ¿Y micro-ondas? Entonces, ¿sirve para cocinar?

– No, no señor. Ud me hace mucha gracia…

Es que este funciona en el sub-padrón y por ello es mucho más rápido…

– Y… ¿para que sirve el blutuz ese?

– Es para poder comunicar un móvil con otro, sin cables…

– ¡Que maravilla! ¡Que gran novedad! Pero, vamos a ver, ¿los móviles no se comunican unos con otros sin cable? Yo nunca he necesitado un cable para llamar a otro móvil… Cable, en un móvil, que yo sepa, es solo para cargar la batería…

– No, ya veo que Ud no entiende mucho de esto. Mire, con el Bluetooth Ud. pasa los datos de su móvil a otro móvil… Por ejemplo, su guía de teléfonos…

– ¡Ah! ¿Y antes necesitaba un cable?

– No, tenía que cambiar el chip. – ¿Perdon? Ah, sí, el chip…

Entonces, hoy, ¿ya no es necesario el chip?

– Si, es necesario, pero el Bluetooth es bastante mejor…

– Que bien esto del chip… ¿Mi móvil tiene chip?

– Momentito, déjeme ver… Si, tiene chip.

– ¿Y yo que hago con el chip?

– Si Ud necesita o quiera cambiar de operador, portabilidad, eso…

– Si lo sé… Claro que lo sé. ¿No iba yo a saber una cosa de esas, ¿¿¿¿tan simple???? Entonces, imagino que para conectar todo eso y después de un curso de dos meses, solo necesito pulsar en unos doscientos botones, ¿no? …

– ¡Noooooo! Es todo muy simple… ¡es muy fácil de aprender! ¿Quiere llamar a su hijo? Escriba aquí su número, teclee y apriete el botón verde… ya está llamando.

– Oswaldo sujeta el móvil con la punta de los dedos, temiendo ser llevado por los aires … ¡¡¡hacia otro planeta!!!

– Hola, hijo, soy Papá… Sí, dime hijo, ¿tu pendrive es de

cuantas… ay, como es el nombre? Ah, gracias, ¿cuántas gigas? ¿4 gigas? Vale, y hay otra cosa… ¿como era? Ah, ¿nuestra conexión es USB? ¿Si? Vale…¡¡¡que locura!!! Vale, hijo, te llevo el pendrive…

– ¿Qué edad tiene su hijo?

– Va a cumplir 10 años en dos meses…

– ¡¡¡Oh, qué rico!!!

– Pues si, señorita, me llevo uno de 4 gigas con conexión USB…

– Ok, señor… ¿lo quiere para regalo?

Más tarde, en su oficina, Osvaldo examinó el pendrive; un minúsculo objeto, menor que un mechero, capaz de grabar películas… Pero… ¿donde iremos a parar? Mira, con cierto recelo su móvil que está sobre la mesa. “Máquina infernal”, piensa. Todo lo que él necesita es de un teléfono capaz de marcar números y recibir llamadas. En este momento, tiene en sus manos un dispositivo sofisticado, tan complejo que nadie que no sea especialista sabrá comprender.

En casa, entrega el pendrive a su hijo y le pide ver cómo funciona. El niño, inserta el dispositivo en el PC y se abre una ventana en la pantalla… Seguidamente, con el ratón, abre una página de Internet en inglés. Selecciona unas palabras y un ‘heavy metal’ infernal invade la habitación y los oídos de Osvaldo. Pulsa otra tecla y se acaba la música. El niño comenta:

– Bueno, Papa, ya bajé la música. Ahora, me llevo el pendrive a cualquier sitio y donde haya una entrada USB, lo inserto y puedo escucharla. En mi móvil, por ejemplo.

– Aaahh.. ¿tu móvil tiene entrada USB?

– Claro… el tuyo, también…

– ¿Ah, si? ¿Eso quiere decir que puedo grabar música en un pendrive y escucharla en mi celular?

– Sí, claro… Aquella noche, antes de dormir, le dió un beso a

Clarita, su mujer, y le dijo

– ¿Sabes que tengo Blutuz?

– ¿Y que es eso? Blutuz.

– No me vas a decir que no sabe lo que es, ¿no?

– ¡No me fastidies, Osvaldo, déjame dormir!

– Cariño, ¿te acuerdas de como era la buena vida, cuando un teléfono era un teléfono, un grabador era un grabador y un toca-discos solo tocaba discos? ¡Y solo había que pulsar un botón!

– Claro que me acuerdo, Osvaldo.

– Hoy es bastante mejor, ¿no? Varias cosas en una sola… Hasta tienes Blutuz y conexión USB también…

– Que bárbaro, Osvaldo ¡¡¡enhorabuena!!!

– Clarita, con tanta tecnología envejecemos más rápido.

Me pongo malito solo de pensar cuántas cosas hay por ahí que nunca usaré…

– ¡¡¡Ah!!!!! ¿Y por qué?

– Porque yo aprendí a usar el PC y el móvil y todo lo que aprendí ya está sobrepasado…

– Hablando de eso, tenemos que cambiar de TV.

– ¿¿¿Que??? Se estropeó la nuestra?

– No, pero la nuestra no tiene HD, tecla SAP, slowmotion y reset.

– ¿Todo eso?

– Todo…

– ¿Y la nueva, va a tener blutuz?

– Buenas noches, Osvaldo, ¡duérmete que ya no te aguanto más…!

 

(El autor es desconocido, pero podría ser cualquiera de nosotros o alguien que haya

nacido en los años 40, 50, 60. e incluso, en los 70).

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Longevidad

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Científicos de la Universidad de Boston compararon el material genético de más de mil personas que han superado los 100 años de edad, encontrando 19 marcas que predisponen a la longevidad.

En los relatos de antigüedad abundan los ejemplos de personas en quienes la longevidad es cosa corriente y, en este sentido, la pérdida de años vividos en este mundo se considera una suerte de regresión, un castigo acorde al declive moral del género humano.

Actualmente lo sorprendente es llegar a los 100 años, superarlos, algo que de cuando en cuando se observa: una alemana, un indio vegetariano, un mexicano con notable ascendencia indígena y, en general, ejemplos aislados.

¿Tú vivirás hasta los 100 años? El asunto es, claro, multifactorial, pero no del todo enigmático. En buena medida basta observar los hábitos de vida y otras circunstancias afines para saberlo, los cuales condicionan tanto la esperanza como la calidad de vida.

Sin embargo, no debemos olvidar los factores genéticos contra los que, hasta ahora, poco puede hacerse. O se tienen o no los genes de la longevidad, y no queda otra más que aceptarlo así.

En este sentido, investigadores de la Universidad de Boston identificaron 19 “marcas genéticas” que comparten 1600 personas de más de 100 años que aún viven.

“Algunos de estos marcadores se relacionan con la supervivencia más extendida, otros con el retraso de enfermedades vinculadas con la edad como la demencia o los males cardiovasculares”, declaró al respecto Paola Sebastiani, una de las científicas involucradas en el estudio, el cual consisitió, grosso modo, en la comparación del ADN de individuos notablemente longevos, el más viejo de ellos de 119 años de edad.

Con esta información, los científicos esperan obtener un par de desarrollos: por un lado, medicamentos que protejan contra las enfermedades que sobrevienen con el paso del tiempo y, por otra, un programa computacional que permita saber si una persona tiene predisposición a la longevidad. Sobre esto último, hasta ahora el método de los investigadores tiene un 77% de probabilidad de precisión.

En cuanto a los factores ambientales, destaca que si bien 1 persona de cada 15 tuvo la combinación genética necesaria para vivir muchos años, solo 1 en 600 lo logra, sobre todo por cuestiones de cuidado de la salud como la dieta y el ejercicio físico.

[Daily Mail]

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Existe Santa Claus?

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Es la pregunta que Virginia O´Hanlon de ocho años, redacta al editor del periódico “The Sun”… lee la increíble respuesta que recibe:

“Estimado Editor,
Tengo ocho años de edad. Algunos de mis amigos dicen que Santa Claus no existe. Papá dice: “Si lo ves en The Sun existe”. Así que, por favor, dígame la verdad, ¿hay un Santa Claus?”

Virginia:

Tus pequeños amigos están equivocados. Ellos son escépticos en una era escéptica. Ellos no creen, excepto lo que ven. Piensan que nada puede existir si no es comprensible por sus pequeñas mentes. Todas las mentes, Virginia, ya se trate de hombres o de niños, son pequeñas. En este gran universo el hombre es un mero insecto, una hormiga, en su intelecto; en comparación con el mundo sin límites sobre él, como si poseyera una inteligencia capaz de captar toda la verdad y el conocimiento.

Sí, Virginia, hay un Papá Noel. Él existe con tanta certeza como el amor y la generosidad y la devoción, y tú sabes que éstos abundan y dan a tu vida su mayor belleza y alegría. ¡Ay! qué triste sería el mundo si no existiera Santa Claus. Sería tan monótono como si no hubiera Virginias. No habría fe infantil, ni poesía, ni romance para hacer tolerable esta existencia. Sólo podríamos disfrutar con el sentido de la vista. La luz eterna con que la infancia llena el mundo se extinguiría.

¡No creen en Santa Claus! ¡Puede ser que no creas en las hadas! Puedes pedir a tu padre que contrate a hombres para poder vigilar todas las chimeneas en Nochebuena y así atrapar a Santa Claus, pero incluso si no ves a Santa Claus descendiendo, ¿cuál es el resultado? Nadie ve a Santa Claus, pero eso no quiere decir que no exista Papá Noel. Las cosas más reales en el mundo son aquellas que ni los niños ni los hombres pueden ver. ¿Has visto las hadas bailando sobre el césped? Por supuesto que no, pero eso no es prueba de que no estén allí. Nadie puede concebir o imaginar todas las maravillas que permanecen ocultas en el mundo.

Puedes romper el sonajero de un bebé y ver que es lo que genera el ruido, pero hay un velo que cubre el mundo invisible que ni el hombre más fuerte, ni siquiera la fuerza unida de todos los hombres más fuertes que jamás hayan existido, podría romper. Sólo la fe, la poesía, el amor, el romance, puede hacer a un lado la cortina y ver y contemplar la belleza celestial y la gloria más allá. ¿Es todo real? Ah, Virginia, en todo este mundo no hay nada más real y perdurable.

Que Santa Claus no existe ¡Gracias a Dios! vive, y vive para siempre. Mil años a partir de ahora, Virginia, es más, diez veces diez mil años a partir de ahora, él continuará alegrando el corazón de la infancia.
(Francis Pharcellus Church – 1897)

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Conserva tu cerebro joven a cualquier edad.

 Las 7 claves de un cerebro jovenmujer azul

Envejecer es un mal vicio que no se pueden permitirlos que andan muy ocupados” (André Maurois)
Como no todo el mundo tiene tiempo o ganas de escribir novelas o de tocar el violín, vamos a ver las claves para mantener el cerebro joven a cualquier edad.
Según el divulgador William Speed, hay siete cosas que todo el mundo debería hacer para que su centro de operaciones no vea menguado su rendimiento:
1. Ejercicio . Según los especialistas en terapias antiaging, el mejor tonificador del cerebro son las zapatillas de deporte, ya que mejora el ritmo cardiaco y, por tanto, la circulación de la sangre. Un cerebro bien irrigado mantiene en buen estado las conexiones entre las neuronas, que son esenciales para el pensamiento. Por tanto, el ejercicio suave suministra más sangre y oxígeno a nuestro tejido cerebral, evitando que se deteriore.
2.Buena alimentación. El consumo de alimentos ricos en antioxidantes –frutas y verduras, legumbres, frutos secos, té verde– no sólo ayuda a prevenir el cáncer, sino que neutraliza los temidos radicales libres que envejecen el cerebro. Una dieta demasiado grasa, además, puede derivar en presión arterial alta, diabetes, obesidad o colesterol, los cuales dificultan el riego sanguíneo también en el cerebro.
3. Aprender siempre.Aunque nuestra materia gris empieza a envejecer a los 30 años, un aprendizaje constante permite mantener la agilidad. Para ello debemos procurar a la mente ejercicios y nuevos desafíos.
4. Mantener la calma. Jeansok Kim, un investigador de la Universidad de Washington, asegura “que el estrés puede dañar los procesos cognitivos como el aprendizaje y la memoria”. En especial, el estrés crónico debilita la región del cerebro denominada hipocampo, donde se forma y consolida la memoria.
5. Dormir suficiente. Un estudio llevado a cabo en Harvard con estudiantes de matemáticas demostró que un buen descanso nocturno duplicaba la capacidad de los participantes para resolver problemas planteados el día antes. Esto se debe a que, mientras dormimos, el cerebro se mantiene activo y tiene tiempo de sintetizar lo que ha aprendido con anterioridad. La expresión “voy a consultarlo con la almohada” tiene, por tanto, mucho sentido.
6.Reír . El humor estimula la generación de dopamina, una hormona y neurotransmisor que nos hace “sentir bien”. La risa nos ayuda a relativizar nuestras preocupaciones, con lo que evitamos que nuestra mente se ancle.
7. Aprovechar la experiencia. Lo bueno de hacerse mayor es que atesoramos un archivo con millones de situaciones que nos proporcionan criterio. Esta información podemos aprovecharla para afrontar problemas –nuestros o de otras personas– para los que una persona joven no está preparada.

Juegos para el cerebro.
Los seres humanos no dejan de jugar porque envejecen; envejecen porque dejan de jugar” (Oliver Wendell Holmes).
En las farmacias se venden sofisticados complementos vitamínicos para nutrir nuestro músculo pensante, y las tiendas de productos naturales recomiendan ginseng para la vitalidad y gingko biloba para reforzar la memoria. Sin embargo, la mayoría de especialistas coinciden en que el juego es el protector número uno de las facultades mentales.
La terapeuta Amber Hensley aconseja incorporar a nuestra rutina diaria alguna de estas actividades para mantener bien lubricada nuestra red neuronal:

• Juegos de mesa como el ajedrez, las damas, el dominó o las cartas, incluyendo los solitarios.
• Puzzles, mecanos y otros juegos de construcción.
• Crucigramas, sudokus o cualquier pasatiempo.

Para los que se aburren con esta clase de pasatiempos,aprender un idioma es una excelente manera de engrasar todos nuestros circuitos cerebrales, ya que implica ejercitar la memoria, entender nuevas estructuras y sintetizar reglas gramaticales.
Por supuesto, dos actividades como leer y escribir también resultan una gimnasia mental de primer orden, al igual que aprender a tocar algún instrumento musical.
Una actitud optimista será el complemento imprescindible para que nuestro cerebro sea un generador de creatividad en lugar de un pozo de lamentos.
Alimentar la curiosidad y celebrar cada día que pasamos en el mundo es todo lo que hace falta para no retirarnos nunca del lado soleado de la vida. Como reza un proverbio irlandés, nunca lamentes que te estás haciendo viejo, porque a muchos les ha sido negado este privilegio ”.
“La única forma de mantenerse joven mentalmente es no dejar nunca de jugar. Independientemente de la edad, debemos vivir como si estuviéramos poniendo a prueba el mundo, es decir, seguir siendo niños. Cuando observamos a grandes artistas como Matisse, Picasso o Miró, entendemos que en esencia continuaron haciendo lo mismo que en su infancia: jugar, divertirse, ponerse nuevos retos. Mantener la ilusión cada día y no renunciar a los valores de la infancia es el elixir de la juventud. También para el cerebro, pues en cuanto empiezasa pensar como un viejo ya has perdido la batalla. Por eso es bueno que los abuelos estén cerca de sus nietos y les vean jugar e imaginar. Los niños son nuestros mejores maestros” (Gerard Rosés, pintor).

“La alfabetización digital tiene que ver con el dominio de las ideas, no de las teclas”

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La libertad financiera

                                                                        

La clave para ser rico no es ganar más, sino reducir los gastos innecesarios

Iván Gil– autor

¿Es posible ahorrar 300.000 euros con un sueldo mensual de 1.500? ParaLuis Pita, autor de Ten peor coche que tu vecino (LID editorial), no sólo es posible, sino sencillo. La fórmula para alcanzar esta hazaña, aparentemente imposible, consiste es saber ‘preahorrar’, prescindir de los gastos innecesarios, reducir las deudas a lo mínimo imprescindible y aprovechar el interés compuesto sabiendo elegir un buen asesor financiero.

Si se saben conjugar correctamente todos estos elementos se conseguirá lo que Pita denomina ‘libertad financiera’, es decir, “el número de años que se podría vivir tras perder el trabajo o dejar de tener ingresos sin reducir el nivel de vida”. Esta independencia es muy difícil de conseguir ahorrando, por lo que el autor recomienda preahorrar: “dar la orden a nuestra entidad bancaria para que nos aparte el 10% de la nómina, así ahorraremos de forma automática sin luchar contra la tentación de gastar”.La libertad financiera es el número de años que se podría vivir tras perder el trabajo sin reducir el nivel de vida

Para Pita todo el mundo cuenta con la capacidad de construir este colchón financiero, independientemente de cuál sea su nómina o se tenga la sensación de no llegar a fin de mes. Este ingeniero industrial y empresario explica que todo el mundo experimenta una espiral del gasto que lleva a la gente a gastar todo lo que tiene sin importar lo que gane. “Según vas subiendo en la escala profesional y salarial, paralelamente incrementas tu nivel de gastos. Como si fuese una espiral, estás en la misma situación de libertad financiera cuando sales de la universidad y cobras 800 euros que unos años después cuando cobras 2.000. Por eso, nunca te puedes proponer que comenzarás a ahorrar el año que viene. Lo tienes que hacer desde el mismo momento en el que te lo planteas”, explica el autor.

El dinero no da la felicidad, la libertad financiera sí

Una de las claves centrales de Ten peor coche que tu vecino se centra en que la libertad financiera es sinónimo de felicidad. Primero, porque aleja la incertidumbre: “Una de las principales causas de infelicidad en estos tiempo de crisis está provocada por el miedo a perder el trabajo, pero si tienes un colchón económico de varios años esta situación no te afectará tanto”, explica Pita. En segundo lugar, la libertad financiera ofrece una mayor autonomía, así, “si un trabajo no te gusta podrás intentar cambiarlo por otro con el que te sientas más a gusto y recompensado o invertir en otros proyectos. Algo que nunca te podrías permitir si no cuentas con ahorros y tienes una hipoteca que pagar”. En tercer lugar, y como consecuencia de la libertad laboral, “tendrás más éxito profesional porque podrás ser tú mismo y contarás con capacidad para tomar decisiones que antes no te atrevías porque estabas condicionado”, añade Pita.

El dinero no da la felicidad, como recalca el dicho popular, pero la libertad financiera sí. Con su claridad y realismo característico, Pita de un ejemplo cercano para explicarlo. “Tengo un amigo ingeniero con un sueldo cinco veces superior al de la media española, sin embargo tiene más problemas económicos que una persona que ‘preahorra’ con una nómina de 1.000 euros porque su hipoteca es muy alta y los colegios de sus hijos muy caros”. Una cuestión de liquidez que hace que los ricos sean pobres y viceversa.  “Según vas subiendo en la escala profesional y salarial, incrementas tu nivel de gastos

La actual crisis económica ha golpeado a casi todos los bolsillos y pocas familias se sienten capaces de ahorrar cuando la norma común es no llegar a fin de mes. Sin embargo, para Pita este el mejor momento de cambiar los hábitos:“la crisis es una buena oportunidad para abrirnos los ojos. Por ejemplo, hace tres o cuatro años todo el mundo creía que debía hipotecarse porque el precio de la vivienda siempre subía, pero ahora se ha derrumbado ese mito. Lo importante ahora es reflexionar sobre cómo vivimos y qué es lo realmente importante para uno”.

Reflexionar las inversiones y las hipotecas

El autor tiene claro que en España casi todo el mundo ha vivido por encima de sus posibilidades, pero prefiere actuar a seguir lamentándose por ello. “Está bien diagnosticar el problema, pero ahora lo que importa es buscar soluciones y contar con las herramientas necesarias para que esto no vuelva a pasar y evitemos volver a endeudarnos más de lo necesario”.

En este libro se ofrecen numerosos consejos explicados con una sencilla prosa desprovista de tecnicismos. Así, se podrá descubrir de forma sencilla cómo generar ingresos pasivos o cómo pagar la menor cantidad de intereses si no ha habido más remedio que endeudarse siguiendo el ‘método de la cascada’. Este último consistiría en “comenzar a pagar lo antes posible la deuda más pequeña, en lugar de todas a la vez, para cerrarla rápido y el dinero liberado sumarlo al pago de la siguiente deuda más pequeña, por lo que ahorrarás intereses y tiempo” . “Nos parezca buena o mala una inversión, antes hay que contrastarla con otras operaciones para minimizar riesgos

Una de las condiciones fundamentales para conseguir libertad financiera es saber elegir un buen asesor. “Lo más importante es comparar y no quedarte con el primero que encuentres o con tu banquero de turno, que te recomendará de forma natural en qué invertir. Sea bueno o no lo que nos ofrezca, antes hay que asegurarse de que esa inversión ha tenido resultados en otras operaciones para minimizar los riesgos. Con dos o tres preguntas ycontrastando con otros asesores sabremos muy rápido si nos están intentando meter un gol o no”.

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Fliz cmplños, hjta – Autor Dario Kullock

Mi hija cumplía quince años y le organizamos la fiesta en un salón para que invitar a todos sus amigos.

Esa noche, a medida que iban llegando, se acomodaban en el lugar asignado y enseguida abrían sus celulares y se ponían a conversar por medio de mensajes de texto, o a jugar con esos aparatitos maravillosos entre mensaje y mensaje.

Era muy tierno verlos concentrados cada uno en la pantalla de sus sobrios y negros aparatos, como especificaba la invitación “elegante sport y celulares negros”. Qué grandes están todos, pensar que los conozco desde que hablaban entre ellos…

Todavía les recuerdo la voz, algunos no me creen que cuando eran chicos hablaban y se miraban a los ojos. Yo no los corregía, claro; “ya van a crecer y van a aprender solos a no hablar”, pensaba.

Cuando llegó el momento del baile, cada uno conectó los auriculares a su celular, eligió la carpeta de canciones que más le gustaba y entró a la pista. Daba la sensación de que todos estaban bailando el mismo tema.

La entrada de mi hija fue apoteótica, exultante de emoción. Sus amigos se desesperaban por ser los primeros en hacerle llegar su texto de felicitaciones, moviendo a toda velocidad sus pulgares. Algunos, los más previsores, ya tenían el mensaje preparado y lo único que debían hacer era apretar “ok”. El teléfono de mi hija no paraba de vibrar y como era imposible leerlos todos, guardó algunos para más tarde.

Me acerqué a ella y sin darme cuenta le dije:
– Feliz cumpleaños, hijita.

Ella me miró horrorizada y se apartó de mí. Preocupado, fui tras ella y le pregunté si le pasaba algo, si había hecho algo que la incomodara. Tomó el celular y me mandó un mensaje de texto:

– M kres avrgnzar frnte a ms amgs? Hcme fvor, pra q stn ls tlfnos?

No tuve más remedio que abrir el mío y mandarle mis felicitaciones
– prdon, fliz cmplños, hjta. T am. Papa.

Fue el cumpleaños perfecto. Cómo pasa el tiempo, qué viejo estoy, pensar que casi le doy un beso.

 

Texto de: Dario Kullock, FLIZ CMPLE , Elnidoprestado.blogspot.com.ar

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